A un año del terremoto seguimos en pie

Quito (Pichincha).- El 16 de abril del 2016, Ecuador fue azotado por un terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter. Las provincias de Manabí, Esmeraldas, Los Ríos, Santa Elena, Santo Domingo de los Tsáchilas y Guayas, fueron las afectadas. Ese mismo día empezó el trabajo de todos los ecuatorianos para sacar adelante a los hermanos en desgracia.

Paola Pabón, secretaria nacional de Gestión de la Política, lideró las actividades para afrontar la emergencia en Jama y Canoa, para lo cual contó con la colaboración de voluntarios de todo el país, a más de funcionarios de la SNGP.

“Hemos visto la capacidad de solidaridad y de amor que tenemos los ecuatorianos y ecuatorianas"

Las primeras acciones fueron la coordinación para el rescate de víctimas, distribución de víveres y vituallas, acopio de donaciones, y censos poblacionales para determinar el número de albergados e identificar los grupos vulnerables y sus necesidades.

Una de las principales labores ejecutadas en Jama y Canoa fue la construcción de albergues dotados de servicios elementales como luz, agua, letrinas, seguridad y un área comunal para servicios de salud y alimentación.

El llamado realizado por la SNGP para que los ciudadanos contribuyan con sus donaciones para los damnificados fue efectivo. En todas las coordinaciones zonales se recolectaron víveres, agua, enseres, útiles de aseo y más artículos que fueron enviados a los sitios afectados.

Las muestras de solidaridad y la acogida que tuvo este llamado superaron todas las expectativas.

Otro apoyo fundamental ante la tragedia, fue la activación de la mesa de voluntariado, en coordinación con otras instituciones del Estado.

16 613 voluntarios se activaron y 57 644 se registraron, muchos de ellos prestaron su contingente en el empaquetamiento, la carga y descarga de kits alimenticios de los centros de acopio en Quito, y los demás voluntarios con instrucción profesional (ingenieros civiles y arquitectos) fueron enviados a Esmeraldas, Manabí y Guayas para el análisis de las edificaciones afectadas por el terremoto.

Ante esta respuesta ciudadana, la secretaria Paola Pabón, reconoció que “hemos visto la capacidad de solidaridad y de amor que tenemos los ecuatorianos y ecuatorianas”.

Toda esta labor ejecutada no habría sido posible sin el ejemplo dado por los propios habitantes de las zonas afectadas por el terremoto. Fueron ellos quienes no se rindieron y no permitieron que el resto de compatriotas se rindan.

Claro ejemplo fue el llamado de un ciudadano de Canoa para que los ecuatorianos visitemos las playas manabitas donde nos ofrecerían una variedad de productos. “Estamos listos para despegar con la fuerza de ustedes, porque del polvo con sabor a arena, nos vamos a levantar”, decía.

¡Y nos levantamos, y seguimos de pie! CCN/SNGP